Las corresponsalías de Hemingway para la revista Colliers, en los días en que como reportero de guerra tuvo su experiencia guerrera de camino a París, han sido oportunamente aireadas una y otra vez, y singularmente aludidas por sus biógrafos más acuciosos. Repasamos hoy en una de aquellas firmada en Agosto de 1944, y publicada en Octubre de aquel mismo año, intitulada Como vinimos a París [1] ; que nos parece dotadas de unas coordenadas sugeridoras de las técnicas del relato o short story , dentro de un texto tan exigente como lo es una crónica incidental de tema guerrero. Tal novedad en la increíble y fantástica estilística hemingwayana, es a no dudarlo uno de esos puntos de giro que explicitan su grandeur como maestro de cualquier género narrativo en que incursionara, poniéndole su inconfundible e inimitable sello particular. El opening del despacho hemingwayano no nos deja dudas que asistiremos a algo más que un clásico reportaje. Oigámoslo desde...
Un espacio para compartir sobre Ernest Hemingway.
La Bitácora aspira a ser como esos cajones de sastre donde la maravilla puede aparecer en el lugar más inopinado. Es invitación y convite permanente para compartir, desde la más absoluta libertad, las marcas tangibles o no, que su literatura como un todo, sigue trasudando por doquier. Es, ante todo, un absoluto reservorio que las resguarde impolutas para toda posible posteridad.