La primera vez juntos en los ambientes habaneros data de 1932. Hemingway ya había descubierto el impecable azul profundo de la Corriente del Golfo en las mismísimas proximidades marítimas de la ciudad, un poco más allá de haber cruzado el mítico peñón del Morro. Igualmente su presencia en el ambiente habanero no escapaba a la atención de la prensa en Inglés, que se editaba en la capital cubana de manos del diario Havana Post, que alguna de sus ediciones de la mañana ya había referenciado un atractivo titular: “Ernest Hemingway de vuelta a su escenario de pesca cubano” [1] Hemingway y Pfeiffer en el Café del Prado, Julio 21, 1934. Cumleaños de Ernest Hemingway. La presencia de la pareja era por entonces la comidilla también de la jet set de la época, y en especial, a una dama de cierto renombre, visible muy ciertamente entre las luces y las candilejas de la highlife habanensis ; pero igual amante sin igual de las rudas y movidas lides de la pesquería de altura o...
Un espacio para compartir sobre Ernest Hemingway.
La Bitácora aspira a ser como esos cajones de sastre donde la maravilla puede aparecer en el lugar más inopinado. Es invitación y convite permanente para compartir, desde la más absoluta libertad, las marcas tangibles o no, que su literatura como un todo, sigue trasudando por doquier. Es, ante todo, un absoluto reservorio que las resguarde impolutas para toda posible posteridad.